¿Sabías que la morosidad es una de las principales causas de quiebra de empresas españolas? Es por eso por lo que muchas compañías en el país acuden a empresas de recobros para que se encarguen de su cartera, antes de lamentarlo.
Sin embargo, ¿es esta la mejor opción? ¿Una empresa de recobros en España puede hacerlo mejor que tu propio staff? Pues, depende. Si cuentas con un equipo capacitado, puedes apalancar la gestión con un software de cobros.
Una de las ventajas de implementar un software de cobranza es la mejora en la gestión de procesos, lo que puede reducir los costos operativos de cuentas por cobrar hasta en un 90 %. Por tanto, desde el punto de vista técnico, gestionar los cobros internamente resulta más económico que delegarla a una empresa de gestión de deudas.
Para que tomes una decisión más acertada, respecto a delegar tus procesos a una empresa de recobros para la recuperación de impagos o encargarte por tu cuenta, ¡aquí te contamos más sobre ellas!
¿Qué vas a encontrar en este texto?
Las empresas de recobro de deudas son compañías que se encargan de tu cartera, prácticamente desde el momento en que contratas el servicio.
Pueden hacerlo de forma parcial o total. Por ejemplo, puedes encargar solo un segmento (el que está en mora) o a todos tus clientes con cuentas por cobrar (las cuales se generan desde la adquisición del crédito).
A la vez, dentro de las etapas de cobranza de cartera en mora, las empresas pueden ofrecer servicios focalizados a mora temprana (entre 1 y 30 días), mora prejudicial (más de 30 días, pero menos 90) o mora judicial (la cual aborda procesos legales).
Las acciones que desempeña una empresa de recobro en España pueden variar también según la etapa del cobro. Por ejemplo, si las contratas para mora prejudicial, el servicio podría incluir la evaluación y verificación de la situación real del deudor, lo que no necesariamente es útil en una mora temprana.
Otras funciones comunes, independientemente de la etapa de cobro son:
Las empresas de recobro enfrentan tanto retos externos como desafíos internos, vinculados a factores que no controlan y a limitaciones propias de su operación.
Entre los factores externos, destacan aquellos que escapan a su control, como:
En cuanto a los desafíos internos, muchas empresas del sector aún trabajan con procesos manuales o métodos tradicionales, lo que ralentiza la gestión de expedientes y limita su capacidad de respuesta ante altos volúmenes de casos.
Aunque algunas han optado por desarrollar sus propios sistemas de cobro, muchos de estos carecen de las funcionalidades necesarias, como la automatización o la segmentación inteligente de deudores. Además, suelen presentar dificultades para integrarse con otras herramientas empresariales —como plataformas judiciales, CRMs o pasarelas de pago—, lo que entorpece el flujo operativo.
A esto se suma una débil estructura en materia de ciberseguridad y protección de datos, agravada por la falta de personal técnico especializado. Esta brecha no solo incrementa el riesgo de vulneraciones, sino que también expone a la empresa a sanciones por incumplimiento normativo, afectando su reputación y sostenibilidad.
Depende. No todas las empresas necesitan delegar su cartera, pero tampoco todas tienen los recursos para gestionarla de forma eficiente. Si tu equipo no cuenta con la tecnología, el tiempo o la especialización necesaria para abordar los distintos niveles de mora, trabajar con una empresa de recobro puede ser la diferencia entre recuperar o perder.
Eso sí: no se trata solo de tercerizar, sino de elegir con criterio. Evalúa su experiencia, sus sistemas de trabajo (si usa Moonflow, ¡mejor!), su cumplimiento normativo y su capacidad de adaptarse a tus procesos.