Resumen ejecutivo:
El reverse factoring es una herramienta de financiamiento orientada al comprador, que permite adelantar el pago a proveedores mediante un tercero financiero mientras la empresa extiende su propio plazo de pago.
A diferencia del factoring tradicional, el poder de negociación lo tiene la empresa ancla, lo que se traduce en mejores tasas para los proveedores y optimización del capital de trabajo para el comprador.
Su principal valor es estratégico, no solo financiero: fortalece la cadena de suministro, reduce el riesgo de quiebres operativos y mejora las relaciones comerciales.
Debe aplicarse de forma selectiva, especialmente con proveedores clave, relaciones de largo plazo y altos volúmenes de compra.
Optimizar las cuentas por cobrar puede ser una alternativa superior, ya que acorta el ciclo de conversión de efectivo y reduce la dependencia de financiamiento externo; aquí Moonflow actúa como habilitador tecnológico.
El término reverse factoring cada vez se escucha más en el entorno empresarial peruano. Y es que se trata de una forma cómo las empresas pueden encargarse de pagar las facturas pendientes a sus proveedores.
En contraste con el factoring tradicional donde se busca vender las cuentas por cobrar a empresas de factoraje, bancos o fintech; en el factoraje inverso lo que sucede es que el cliente negocia las cuentas por pagar.
La pregunta que hay que hacer es por qué apelar al factoring inverso para el financiamiento a proveedores y si es pertinente ¿cuándo hacerlo?
Es un proceso mediante el cual el proveedor, que ha prestado servicios o vendido productos a tu empresa, obtiene el pago de sus facturas de manera anticipada a través del financiamiento de una tercera entidad (banco o fintech), en lugar de esperar al vencimiento y cobrar con el flujo de caja directo de tu negocio.
En esta modalidad, la entidad financiera notifica al proveedor la disponibilidad de pago y ofrece el adelanto del monto a cambio de una tasa de descuento. Si el proveedor acepta, recibe la liquidez en menos tiempo. Por otro lado, tu empresa (la compradora) obtiene el beneficio de pagar la deuda a la entidad financiera en una nueva fecha de vencimiento, extendiendo así su propio ciclo de caja.
La diferencia básica entre el factoring y el reverse factoring es la persona que solicita el servicio. En el caso del factoring es el comprador, quien busca cobrar sus facturas antes; mientras que en el reverse factoring es el comprador quien con ayuda de un tercero busca el pago adelantado de las facturas al proveedor.
Además de esta diferencia, esta tabla te ayudará a comprender mejor lo que distingue ambos procesos:
| Factoring | Factoring Inverso | |
| Quién solicita el proceso | El vendedor | El comprador |
| Necesidad de consentimiento | Es posible ejecutarlo sin que el deudor sea notificado formalmente. | Es indispensable que el proveedor esté de acuerdo con este método de pago. |
| Finalidad | Transformar facturas pendientes en capital de trabajo o inversión. | Optimizar la gestión de pagos y fortalecer el prestigio comercial del comprador. |
| Beneficiario | El proveedor obtiene liquidez inmediata sobre sus ventas. | El comprador extiende sus plazos de pago mientras el proveedor cobra a tiempo. |
Entender la diferencia entre el factoring y el reverse factoring es clave para optimizar las finanzas. Pero, ¿qué gana específicamente tu negocio al actuar como el comprador en este esquema? Estas son las ventajas principales:
Optimización del capital de trabajo: Es el beneficio más tangible. Mientras el proveedor recibe su pago de forma anticipada, tu empresa gana tiempo adicional para liquidar la factura.
Preservación de la liquidez: Al no tener que desembolsar efectivo de manera inmediata para cumplir con los proveedores, el flujo de caja se mantiene saludable.
Fortalecimiento de la cadena de suministro: Al facilitar que tus proveedores tengan liquidez inmediata, reduces el riesgo de que sus operaciones se detengan por falta de fondos.
Fidelización y mejores relaciones comerciales: El pago puntual (o anticipado vía la entidad financiera) elimina las fricciones habituales por retrasos. Esto mejora tu reputación en el mercado y te otorga mayor poder de negociación.
Simplificación administrativa: En lugar de gestionar múltiples pagos a decenas de proveedores con distintos vencimientos, centralizas la gestión con una sola entidad financiera, esto se traduce en menos carga operativa de tu equipo contable.
En este punto, el reverse factoring deja de ser una solución puntual de liquidez y pasa a formar parte de una estrategia de supply chain finance, en la que las decisiones financieras del comprador impactan directamente en la eficiencia operativa, la continuidad del abastecimiento y la estabilidad de toda la cadena de suministro.
El reverse factoring no solo beneficia al comprador; es una herramienta de fidelización que fortalece a los proveedores. Estas son las ventajas más competitivas para ellos:
Liquidez inmediata: Permite transformar las cuentas por cobrar en efectivo al instante, eliminando la espera de 60, 90 o más días para el vencimiento de la factura.
Costos de financiamiento reducidos: El proveedor accede a tasas de descuento preferenciales, ya que estas se calculan basadas en el perfil crediticio de la empresa compradora (que suele ser más sólido) y no en el propio.
Certeza en la planificación financiera: Al contar con un pago garantizado por una entidad financiera, se elimina la incertidumbre por retrasos en la cobranza, permitiendo una proyección exacta de los gastos operativos.
Mayor capacidad de expansión: Al liberar capital de trabajo de forma constante, el proveedor puede reinvertir rápidamente en materia prima o tecnología, lo que le permite escalar su producción y aceptar pedidos de mayor volumen.
Optimización de ratios en el balance: Al no tratarse de un préstamo bancario tradicional, sino de un adelanto de factura, el proveedor mejora su solvencia financiera sin aumentar su nivel de endeudamiento en el sistema.
Implementar un programa de reverse factoring no debería ser una reacción impulsiva, sino una decisión táctica dentro de una estrategia de negociación con proveedores, diseñada para fortalecer los puntos donde la tesorería y la operación convergen. El éxito de esta herramienta no radica en aplicarla a toda la cartera, sino en activarla cuando se presentan ciertas condiciones clave.
Es el escenario de mayor impacto. Si tus proveedores estratégicos —aquellos de los que depende tu producción— operan con cajas ajustadas, darles acceso a cobros inmediatos es, en realidad, un seguro para que tu propia cadena de suministro nunca se detenga.
Tiene sentido cuando buscas trascender la compra transaccional para construir alianzas. Al ofrecer esta facilidad de pago, generas un imán de lealtad: el proveedor asegura su flujo y tú te posicionas como su cliente prioritario, ganando mayor estabilidad y poder de negociación.
La escala es lo que hace que el modelo sea rentable. Cuando manejas montos de facturación elevados, no solo despiertas el interés de mejores entidades financieras para obtener tasas competitivas, sino que logras automatizar procesos masivos que antes saturaban tu gestión administrativa.
La negociación de este modelo financiero se divide en tres etapas críticas que garantizan que la transición sea fluida tanto para tu tesorería como para tus aliados comerciales.
Antes de iniciar el proceso, realiza una auditoría de tu flujo de caja y del calendario de pagos pendientes. El objetivo es identificar si tu prioridad es obtener mayor liquidez, simplificar la gestión administrativa o fortalecer la relación con proveedores estratégicos.
Esta fase requiere una gestión dual. Primero, selecciona una entidad financiera que ofrezca confianza y herramientas tecnológicas adecuadas para tu volumen de operaciones. Segundo, comunica formalmente a tus proveedores la disponibilidad del servicio. La información debe ser técnica y clara, enfocada en explicar cómo pueden acceder al cobro anticipado de sus facturas sin procesos burocráticos adicionales.
La negociación debe cerrar con un beneficio mutuo tangible. Tu empresa obtiene una vía de financiamiento alternativa que no satura sus líneas de crédito tradicionales y mejora sus plazos de pago. Por su parte, el proveedor accede a liquidez inmediata para reinvertir en su operación, eliminando el riesgo de impagos y asegurando su crecimiento dentro de tu cadena de suministro.
Implementar este modelo requiere entender que el precio no es una tarifa plana, sino un costo financiero dinámico que se adapta al riesgo de la operación. En el mercado peruano, estos son los componentes clave:
Tasa de descuento mensual: Entre 0.8% y 1.8% (TEA del 9% al 18%).
Porcentaje de anticipo: Del 98% al 100% del valor neto de la factura.
Comisiones operativas: Gastos de plataforma y registro de la factura en CAVALI.
Impacto del plazo: Incremento de costos financieros en vencimientos superiores a 60 o 90 días.
Scoring crediticio del comprador: Factor determinante en la negociación de la tasa final.
Contexto: Alicorp cuenta con una amplia red de proveedores, en su mayoría micro y pequeñas empresas, cuya liquidez puede verse afectada por los plazos habituales de pago. Esta situación representa un riesgo operativo para la continuidad y estabilidad de la cadena de suministro.
Decisión: Con el objetivo de fortalecer su relación con los proveedores y reducir riesgos financieros en su operación, Alicorp implementó un programa de reverse factoring, integrándolo como parte de su estrategia de gestión de la cadena de suministro.
Implementación: El programa se desarrolló en alianza con entidades financieras como BCP y BBVA, bajo un esquema en el que:
Los proveedores pudieron adelantar el cobro de sus facturas antes de la fecha de vencimiento.
El financiamiento se otorgó considerando el perfil crediticio de Alicorp como empresa ancla, y no el de cada pyme.
El acceso a liquidez se complementó con iniciativas de educación financiera dirigidas a los proveedores participantes.
El alcance del programa incluyó a más de 500 pymes proveedoras.
Resultados: La implementación del reverse factoring permitió a los proveedores mejorar su flujo de caja, al acceder a liquidez anticipada en condiciones más favorables que las disponibles de forma individual. Para Alicorp, el programa contribuyó a reducir el riesgo de interrupciones en su cadena de suministro y a consolidar relaciones comerciales más estables con sus proveedores.
Aunque existen muchas alternativas frente al reverse factoring; como el mismo factoring o el descuento dinámico o el acceso a nuevas líneas de crédito, la mejor sigue siendo la optimización de la gestión de cuentas por cobrar.
Pero ¿por qué? Si tu proceso de cuentas por cobrar es eficiente, tu ciclo de conversión de efectivo se acorta. Esto te da la liquidez necesaria para pagar a tus proveedores a tiempo, o incluso negociar descuentos por pronto pago con ellos, sin depender de un banco.
Sin embargo, para que esta gestión mejore es clave que:
Automatizar conciliaciones: Sincroniza el pago del cliente con tu sistema al instante para liberar flujo de caja inmediato.
Segmentación predictiva: Identifica patrones de retraso y activa alertas automáticas antes de que la factura venza.
Mejorar políticas de crédito: Alinea los plazos que otorgas con la capacidad real de pago de cada cliente para evitar huecos financieros.
Establecer scoring de cobranza: Clasifica a los deudores por nivel de riesgo para priorizar las gestiones de cobro de mayor impacto.
Optar por la omnicanalidad: Ofrece múltiples canales de pago digitales para reducir la fricción y acelerar el ingreso del dinero.
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